Con el Hombre Ordinario de su lado, las chicas habían pensado que podían hacer lo que quisieran en Mayberry.
Ninguna de ellas había anticipado jamás que terminarían en una situación tan desesperada.
Todas estaban casi muertas de miedo ante la idea de ser ofendidas.
"¡Jefe! ¡Hay una llamada para usted!". gritó un subordinado.
"No voy a responder eso, ¿no ves que estoy ocupado?". Jake frunció el ceño mientras se quitaba la ropa.
"Pero ...". El guardaespaldas luego susurró el resto de lo