Por lo que pudo darse cuenta Gerald, todos ellos eran cultivadores diabólicos. Después de todo, sus auras eran muy diferentes a las de los cultivadores normales como Gerald y a las de los cultivadores demoníacos como Sánchez. Aunque ya había leído sobre los cultivadores diabólicos en uno de los libros del Tío Zeman, ésta era la primera vez que se encontraba con ellos.
Fue un rato después cuando Sánchez, con el ceño fruncido, murmuró: “Así que quieren emboscar a una señora de las hierbas… ¿Es el