“... Me sorprende que hayas podido alcanzar el Reino Domiensch siendo tan joven. La verdad es que me alegro de haber usado todo mi poder. Si no, ¡seguramente ya estaría acabada!”, refunfuñó la sacerdotisa.
Aunque ninguno de los dos había conseguido la ventaja con sus ataques, el rostro de la Maestra Trilight se había puesto ligeramente pálido. Aparte de eso, sus iris vacilantes, que ahora brillaban con un tinte verde oscuro, confirmaban que en realidad tenía miedo.
Es más, aunque no había sufr