Como no había más nada que hacer esa noche, Gerald se fue a dormir…
A la mañana siguiente, Fae salió con sus sirvientes, y por supuesto, con Gerald.
Aunque Fae no era para nada femenina, Gerald no tardó en descubrir que llevaba una vida bastante normal. Después de tomar un poco de té por la mañana, pasó la mayor parte de su tiempo de compras, y consiguiendo todo lo que quería, antes de comer algo de comida occidental al mediodía…
Un rato después, mientras tomaba su segunda ronda de té, llamó