Dejándose caer en el sofá antes de mirar al techo, Tye gruñó: “Solo espera, Gerald... ¡No te voy a dejar ir tan fácilmente...!”.
Cada vez que pensaba en Gerald, el odio en su corazón solo aumentaba. Pase lo que pase, ¡él se aseguraría de que Gerald pague el precio...!
A la mañana siguiente, Gerald se levantó temprano y en silencio salió de la casa solo.
Iba a ver al Amo Snyder con la esperanza de preguntarle si conocía alguna forma de lidiar con Tye en su estado actual...
Cuando llegó a