Se abrió la puerta del coche.
Las cuatro mujeres quedaron atónitas.
'¿Qué?’.
‘¿Este lujoso coche pertenece a Gerald?’.
‘¿No es acaso un pobre de nuestro departamento? ¿Cómo podía permitirse conducir un coche tan bonito y lujoso?’.
Se voltearon para mirar a Gerald y sus expresiones faciales cambiaron drásticamente.
Ese coche era mucho más caro que el Audi de Victor. Se burlaron. ‘¿Y qué hay de Víctor? ¡Es mucho mejor que el de Victor!’.
‘¡Qué genial es este coche Lamborghini!’.