“... ¿Es... es eso realmente cierto...?”, preguntó Rita.
Después de escuchar su explicación y de volver a ver la bolsita, Rita tuvo que admitir que empezaba a creerle un poco. También ayudaba el hecho de que conocía cómo era Gerald como persona, al menos en el pasado. En cualquier caso, no parecía el tipo de persona que se olvidaría de alguien a quien amaba tanto.
“Tengo que admitir que nunca me he puesto en contacto contigo personalmente a lo largo de estos dos años, ya que me daba demasiad