Cuando Ailyn llegó al comedor, Rachell, Jesús y unos cuantos más aparecieron a su encuentro, se sentaron juntos en la mesa y hablaron como siempre lo hacen a la hora de cenar de unas que otras vanalidades, Ailyn no comió nada, dijo que le dolía la barriga, la excusa perfecta para no probar nada, Rachell y Jesús solo tomaban del jugo o simulaban hacerlo, cuando de pronto todos los niños empezaron a abostezar y a caer rendidos recostados en la mesa, Ailyn miro en busca del concentimiento de Ángel