Capítulo 45: La última noche.
Lilian
— Y te ganaste un castigo — sus ojos oscuros cargados de deseo me escanean y siento que me está tocando de tanta intensidad que hay en su mirada.
Camino a la mesita para dejar el consolador. No deja de mirarme ni un segundo, me acerco y extiende su mano, para que le quite el amarre de la corbata, la desato y me mira todo el tiempo a mí, como hace para tenerme así totalmente mojada solo con su mirada, suelto la otra y no se esperó ni un segundo para tomarme en sus brazos