Capítulo extra XIII.
Vanesa.
Yo estaba recostada sobre un prado verde y enorme mirando a un cielo sin nubes.
Mi cuerpo se sentía ligero y se respiraba mucha calma en el lugar.
-Mi hija. – Dijo una voz femenina desde algún lugar. – Una de mis pequeñas niñas.
-¿Gran Madre? – Pregunté desconcertada.
-Lo soy. – Dijo la voz mimetizándose con el viento.
-Pero yo… ¿Por qué estoy aquí? ¿He muerto? – Pregunté con lágrimas en los ojos.
-Tranquila, mi dulce niña. Estás aquí porque necesito pedirte un favor.
-Lo que sea, Gran