Se giró con frialdad, como si preguntara cuándo fue la última vez que me había dado un cálido abrazo. Los ojos de Avery vacilaron mientras miraba su amplia espalda.
No quería dejarlo ir así. Quería ser abrazada más profundamente por su pecho y sentir las sensaciones más calientes.
Avery se levantó y abrazó su cintura por detrás.
En ese momento, sintió que su cuerpo se estremecía y se ponía rígido.
—No te vayas — No fue algo que dije puramente por impulso. Acabo de decir algo que no podría haber