Los ojos de Avery vacilaron por un momento ante el serio consejo de Selena. Pero pronto sonrió y dijo.
—No te preocupes, no sucederá.
—Nadie sabe lo que pasa entre un hombre y una mujer.
—Ya sabes cómo terminamos.
Selena cerró la boca ante las suaves palabras de su amiga.
Avery, cuyos ojos estaban ligeramente hundidos, habló con calma.
—Damián y yo no estamos en una relación que pueda reconectarse basándose en emociones momentáneas. No hay ninguna posibilidad de que nos vaya bien otra vez. Una