—Entiendo mamá.
—Me alegra que después de todo, estés bien.
¿Acaso sabe por lo que tuve que pasar? No creo y de saberlo, ¿para que preocupar a un muerto? Ella no puede hacer ni nada, ni siquiera puedo abrazarla.
—Si…oye mami, ¿tienes alguna receta para las heridas de Ross?
—Tu poder es curativo, tanto destructivo —se aparece Gendu.
—Gendu… —le sonreí.
—No querían dejarme subir, ¿puedes creerlo? ¿cómo no querían dejarme ver aquella flor de fuego? Aún sigo siendo su guardián.
—Creí que lo