Capítulo treinta y uno. Es un monstruo
Es un monstruo
«¡Estamos esperando un bebé!»
«¡Estamos esperando un bebé!»
«¡Un bebé!»
Valeria pensó que no se podía despreciar u odiar a alguien más de lo que ya lo hacía, pero Dylan se había saltado la barda con aquel inesperado anuncio. Estaba jugando todas sus cartas a su favor y tal parecía, que ya no le importaba nada.
Ella se preguntó: ¿Cómo había sido tan ciega para no darse cuenta la clase de alimaña que era? ¿En qué diablos estuvo pensando para darle una oportunidad? ¡Incluso había co