Bebé Robbie asintió. “¡Habla!”.
Monstruo vaciló por un momento, sus ojos brillaron con un destello perverso y frío. Él dijo: “La Hermana Trece es mi hija. Cuando la veas, dile que la dejo libre”.
Bebé Robbie se quedó estupefacto. “¿Hermana Trece es tu hija?”.
Sintió una inexplicable sensación de pánico en su corazón.
A Bebé Robbie le palpitó el corazón cuando recordó la época en que la Hermana Trece y mamá pasaban tiempo juntas a solas.
A juzgar por el enfoque metódico de Monstruo en la ela