POV DE ISLA
Estaba de pie en medio del recinto del evento, el teléfono presionado contra mi oreja, el corazón latiéndome con ansiedad. El espacio estaba vacío y cavernoso, el eco de mis pasos rebotando contra las paredes. Había llegado temprano para supervisar la entrega de flores, pero el envío desde Nueva York no estaba por ningún lado. Revisé mi reloj de nuevo, los minutos pasando como horas.
—María, por favor dime que el camión está en camino —dije, mi voz tensa.
Hubo una pausa al otro lado