POV DE ISLA
Escuché pasos acercarse, y luego la puerta se abrió. John entró, todavía con la misma camisa de anoche, su cabello ligeramente despeinado. Llevaba una taza de café en una mano, el vapor elevándose desde arriba. Cuando me vio sentada, aferrando la sábana contra mi pecho, su expresión se suavizó.
—Hola —dijo suavemente—. Estás despierta. ¿Cómo te sientes?
Lo miré fijamente, mi mente dando vueltas. Las imágenes de la noche anterior pasaron por mi cabeza. El bar. Las bebidas. Sus manos