DOMINIC THORNE
El aire salado de los Hamptons soplaba suavemente, meciendo las flores blancas que decoraban el altar montado frente al mar. El sol se estaba poniendo, tiñendo el cielo de violentos tonos naranja y morado, un escenario perfecto para lo que estaba a punto de suceder.
Yo estaba parado en el punto más alto del jardín, con las manos cruzadas frente al cuerpo, intentando mantener la indiferencia que usé toda mi vida.
Miré a los invitados. Las sillas blancas estaban ocupadas por la éli