― ¡Necesito que me traigas algún calmante, me estoy volviendo loca! ― gritaba Miranda por teléfono, estaba totalmente desesperada y fuera de control.
― ¿Tú la que según tenías todo bajo control? ― comentaba Marcos en forma de sarcasmo.
― ¡¡¡Déjate de estupideces y traume algo para los malditos nervios¡¡¡¡¡¿Me has escuchado?!! ― gritaba Miranda desesperada a punto de volverse loca.
― Tranquila, tengo algo que te hará sentir en la gloria, confía en mí ― respondía Marcos sonriendo al otro lado