Oriel Moreau.
Todo había pasado demasiado rápido, desde el momento en que la besé en la playa y vi que no sentía ya lo mismo hasta el momento en que llega su madre de San Francisco y yo tengo que meterme en un papel que no me molesta para nada entrar.
— Entonces, ¿No dirás nada? — niega porque tengo razón, más conociendo a su madre — Espero que estés cómoda durmiendo conmigo, por lo que deduzco, tu madre dormirá en tu cuarto, ¿no? — se ríe con sarcasmo.
— Dormiré con mi hija, no necesito dormir