El silencio finalmente volvió a instalarse en la habitación. Su perfil lateral era tan duro y rígido como una estatua.
Diana se sintió absolutamente asfixiada, pero no se atrevió a hablar más. Se obligó a sí misma a sentarse paciente y tranquilamente allí en la cama.
Fue en ese instante que Diana recordó a Alessandro, si él no llega a saber de ella se preocupará demasiado.
—Fabricio... sé más racional... no puedes retenerme.
Fabricio al escucharla frunce el ceño y vuelve a tomar a Diana por la b