Capítulo 27: Invento
- Pero… ¿porque no puedo? – preguntó ella haciendo una mueca y con algunas lágrimas en los ojos.
- Ya te dije… por favor, no llores – le contestó un hombre castaño.
- No me parece justo.
- Pero es que así siempre lo hemos hecho ¿recuerdas?
- Si… pero… pero ya me estoy cansando de ser anónima.
- Te prometo que en la próxima convención todos sabrán quien es C.V. – habló tomándola de los hombros.
- ¿Lo prometes Marc? – preguntó ella mirándolo a los ojos.
- Te lo prometo… - dij