Juan sonrió mientras daba un sorbo a su bebida.
—¿Realmente necesitas preguntar eso, señor César?
Julio le devolvió la sonrisa. Si no fuera por Jaime, pensaría que Juan y María eran perfectos el uno para el otro. Suspiró interiormente. Estaba preocupado por su amigo Jaime. ¿Cómo podría competir con un rival tan fuerte?
—Señor César, ¿por qué no hablamos de nuestra cooperación? —Juan cambió de tema. No conocía a Julio y no quería hablar de María en ese momento.
Julio recuperó la compostura y c