A Leo no le afectó su enfado. Siguió sonriendo e incluso se alegró en secreto de haberle provocado alguna emoción.
—¿Te mando de vuelta a la oficina? —preguntó.
—No —Sofia lo rechazó y se marchó inmediatamente.
Él no insistió y observó cómo se marchaba. La relación entre Sofía y Julio le dejó pensativo.
Después de comer, Sofía condujo hasta López Inc.
Aunque el encuentro con Julio le había estropeado el humor, no dejó que afectara a su trabajo. Se dirigió al despacho de Bruno, llamó a la puerta