Lo había dicho muy sinceramente.
Sofía no pudo evitar emcionarse.Recordaba todas las cosas buenas que él había hecho por ella. No las olvidaría solo por unas cuantas mentiras.
—Deberías comer. Es tarde.
Sofía decidió no profundizar en el tema.
Julio no se movió. Miró a Sofía con lástima y dijo:
—Pensé que llegarías temprano, así que hice comida para los dos.
—¿Qué?— Ahora Sofía estaba realmente sorprendida.
—Sí—Julio asintió.
Hablaba en serio.
Sofía no sabía si reír o llorar. No sabía qu