Sofía estaba sentada en el sofá. Levantó la mirada hacia Inés y le dijo:
—¿Necesito darte explicaciones sobre qué tipo de relación tengo con él?
—¡Sofía! ¡No te creas tan importante! ¡Julio es definitivamente mío! —Gritó enfurecida, mostrando cierta desesperación.
Sofía rio con desdén. Se levantó y se acercó a ella:
—Si tienes tiempo para pensar en eso, ¿por qué no enfocas tu energía en el trabajo?
—Yo... ¡No es cierto! ¡He ido a trabajar todos los días! —Inés se defendió, pero se sentía un poco