¡Ha venido! ¡Ha venido!
Sofía ya había oído el sonido de pasos procedentes del umbral de la puerta, de lejos a cerca, cada paso era como pisarle su corazón, dándole ganas de esconderse en una rendija.
Hizo todo lo posible para calmarse y volvió a levantar la mirada, dispuesta a enfrentarse cara a cara con Julio.
Sin embargo, sólo apareció Manuel.
¿Dónde estaba Julio?
¿Por qué no había venido? ¿Estaba atrás?
Sofía estiró el cuello para mirar detrás del Manuel, pero todavía estaba vacío.
—¿Dónde e