”Noah” pensó Mariana al instante, recordando el dicho “Ark,” y una sonrisa se dibujó en sus labios. Antonio probablemente eligió ese nombre para expresar su deseo de que el niño sea puro y noble.
—Noah... Noah...— Mariana miró al bebé en el cochecito y no pudo evitar reír. —A partir de hoy, tienes un nombre.
—Te llamarás Noah, y tu apodo será...— Mariana pensó durante un rato antes de decir con esfuerzo, “Nono”.
—Tu apodo será Nono.
El niño sonrió, ya sea porque Mariana lo hizo reír o porque rea