La lógica estaba ahí, pero Sofía seguía insistiendo en que Julio regresara a su propia habitación para dormir.
—En el futuro, habrá muchas oportunidades para dormir juntos. Ahora deberíamos mantener distancia y disfrutar de estos escasos momentos de libertad.
—Está bien, tú decides. —Julio no insistió más, y de hecho, había anticipado que Sofía no aceptaría. Se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta. —Buenas noches.
—Buenas noches. —Sofía le hizo un gesto con la mano, indicándole que se fue