Pronto llegaron a la casa de Antonio.
Como habían llamado con antelación, Antonio ya estaba en casa cuando llegaron.
Al verlos bajar del coche, a Antonio se le iluminaron los ojos de alegría.
—Entren.
A pesar de que se acercaba la primavera, en la Ciudad de México seguía nevando y las temperaturas eran muy bajas.
Los tres entraron en la casa.
Francisco no trajo a Valentina consigo, por lo que Antonio no puso objeciones y le habló en un tono mucho mejor que en su último encuentro.
—Antonio