Mundo ficciónIniciar sesiónAurora
Suelto un suspiro cuando por fin estoy en la habitación que compartí con Sebastián hace un siglo atrás, miro todo y me doy cuenta que todo sigue tal cual lo deje.
—No cambie nada, incluso tu ropa sigue ahí —sus brazos me envuelven desde atrás y recuesto mi cabeza de su hombro.
—Ya esa ropa no me quedara pero me alegro de que aun la conserves.
—Tendrás tiempo para llenar







