PARTE CINCO: PUEDE SER AMOR
CAPÍTULO UNO
Sentados en la misma banca en la que habían estado la última vez mientras a los pies de Diego estaban todas las bolsas que Andrea había comprado para él y para su hija, él tenía la cabeza baja. No sabía cómo agradecerle todo lo que ella estaba haciendo por él, sin saber cuánta falta le había hecho todo eso. Ahora que había cubierto el mes, él podía dedicarse por completo a cubrir los estudios y el tratamiento de su hija.
— ¿Por qué no me dices nada,