Nina se puso de pie lentamente y miró a los ojos de aquel hombre, eran como dos lagos sin fondo, claros y risueños, pero extrañamente peligrosos.
—¿Qué propuesta? —gruñó Tyler, pero el hombre solo se giró hacia Nina y se acercó a ella, tanto como para que la guardia reaccionara, pero la mujer no hi