Emma miraba angustiada a ese sujeto, ya que notaba que no le importaba que en el lugar estuviera lleno de gente… aunque lo preocupante es que esa arma que se parecía mucho a la que le entrego aquella vez a Teresa, no podía estar segura que fuera un arma bomba real, pero tampoco deseaba arriesgar a todo los de la feria.
- Párate y ven conmigo – le ordeno German.
Ella asintió buscando ponerse de pie para seguirlo, dejando atrás su chal y cartera, con la esperanza de que Marcelo los notara y supie