46. Me alegra haberme equivocado.
Eva sonreía ante las palabras de su esposo, feliz de escucharlo, había pasado una noche pésima, no tan solo por la angustia de que Lupe no sobreviviera la noche, también porque los brazos de su esposo le hicieron mucha falta.
—Si, nos vemos más tarde cielo. Ya me muero por volver a casa y estar contigo y los niños.
Se despidió así de él, encontrándose con la mirada de Lupe sobre ella.
—Me alegra haberme equivocado, me alegra saber que ese hombre y tú pueden ser felices— mencionó la amiga de Eva