Parte 4...
Terminé el postre casi como un robot porque mi cuerpo funcionaba por sí solo mientras mi mente seguía perdida. La música de fondo cambió, pero seguía siendo romántica. Empezamos a hablar de lo que nos gusta y lo que no, incluso me reí con algunas cosas que me contó de sus hermanos y de él cuando eran adolescentes y que ponían los pelos de punta a sus padres.
Poco a poco me fui relajando a su lado. Me estaba gustando la forma en que me hablaba e incluso parecía que nos conocíamos desd