El rostro de Marcus estaba sombrío y su tono claramente molesto.
Calissa quedó atónita y sorprendida.
Pensó que su plan se había ejecutado a la perfección, pero ¿cómo podía Marcus no sospechar ni un poco de Rubí?
Rubí ya había salido de la casa enojada, ¿cómo podía seguir confiando en ella?
¿Cómo podía ser...?
Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante y estas comenzaron a rodar por su rostro.
—Marcus, no digo que sospeche que Rubí esté detrás de esto. Solo soy cautelosa. ¿Y si...? —
—¡Será m