Capítulo 121
El teléfono temblaba en las manos de Chloe. Estaba sentada sola en la terraza trasera de la propiedad, el aire frío de la madrugada penetrando en su piel. El cielo estaba completamente oscuro, y el resto de la casa permanecía en silencio.
Por tercera vez aquella mañana, marcó el número del hospital, el corazón a punto de estallar de tanta agonía.
— Hospital Saint Mary, buenos días.
— Buenos días. Mi nombre es Chloe Martins. Estoy llamando para saber de una paciente. Margaret Martin