Después de aclarar aquel malentendido en la familia, Siena ya se encontraba en su departamento junto a su hijo, que cada día crecía de manera saludable y recibía el amor de una madre que jamás le había faltado hasta ahora.
Después de un largo tiempo y con un reposo que debía cumplir al pie de la letra, Siena ya se encontraba mejor y pronto se incorporaría nuevamente al trabajo. Aquel descanso era, en cierta forma, un alivio, pero también una manera de evitar ver a Samuel y a la familia del jove