CAPITULO 55
Darién se sonrojó viéndola, no pudo evitar sentirse avergonzado por la situación general.
Imery tomo con sus manos las manos de Darién las cuales estaban enguantadas y le fue quitando lentamente los guantes de las manos, el solo se quedaba viendo pensando que tenía en mente esa atrevida mujer.
Una vez los guantes de Darién cayeron al suelo ella guío las manos de el hasta el borde bajo de su vestido interior y viéndolo fijamente con su cautivante mirada verde esmeraldas le susurró