Irene.
__ ¡No lo puedo creer! - gritó Rosy con las manos en la boca. - ¡Embarazada!
__ Creo que ni su padre se emocionó tanto. - me reí de su reacción.
__ Porque él de seguro ni lo ha asimilado, pero ¡estás embarazada! - se lanzó a abrazarme. - No sabes cuánto me alegro saber que tendré más bebés que cargar.
__ Créeme ya lo sé. - me soltó. - Te agradan mucho los bebés, Rosy.
__ Crecí siendo hija única. No me juzgues porque no a todos nos gusta serlo. Yo sí quería un hermano. - se calmó al fin.