Cuando César le dijo que irían a una casa en la playa, realmente no pensó que sería literalmente sobre la playa a muy pocos metros del mar bravo que podría tragársela, solo que la infraestructura moderna estaba a unos metros de altura por encima de la arena, sobre unos fuertes hierros que la cernían en lo alto.
No solo era fabulosa por fuera, por dentro era aún más manífica, tenía una gran sala de estar con sillones mullidos, hermosas plantas exóticas por doquier y una luz tenue y cálida que d