Cuando fue la hora indicada, el chofer me llamaba para avisarme que ya había llegado, fue más que puntual, por supuesto que toda la cena estaba perfectamente organizada y, por tanto, la cronometración no podía fallar. Al llegar, Harry me estaba esperando en la entrada y tomando mi mano, comenzó a posar para los flashes de las cámaras que se encendieron justo en el momento en el que el contacto físico entre nosotros se dio.
Cuando se cansó de sonreir para las cámaras, me condujo hacia el interio