Regresé a casa, empaqué mis cosas y dejé mi hogar para mudarme definitivamente a la residencia de la empresa.
Empecé a trabajar con más empeño, convencida de que con mi esfuerzo lograría comprarme una linda casa algún día.
En cuanto al divorcio, aunque Sebastián no estuviera de acuerdo, con dos años de separación podría solicitarlo legalmente.
Un día, al salir del trabajo, fui a cenar con unos compañeros. Al salir del restaurante, vi por casualidad a un grupo de personas reunidas alrededor de a