Lizzie
¡Lo odio!
¿Quién se cree que es? ¿Mi dueño?
Debí suponer que después de lo que pasó revelaría su verdadero ser. ¿Cómo se atreve a llenarse la boca diciendo que soy “su esposa”? Si él sabe perfectamente que no somos nada, que ni siquiera hay un divorcio que tramitar porque todo fue falso.
¿Y sacarme en cara que fui suya? ¡Pff! Si más bien todo fue una transacción para él. No lo soporto.
«Y sin embargo, es en lo único que piensas», reclama mi consciencia.
Resoplo y me pongo de pie dej