Camila
El auto se detuvo y no molesté en mirar hacia la ventana, sólo me quedé aferrada a él, sujetando con fuerza su camisa con miedo a que me apartara, no quería soltar, nunca más. Él era mi lugar seguro, donde me sentía yo misma. No me soltó, salió del auto conmigo rodeando su cintura con mis piernas y sus manos sujetándome para que no me cayera, no sabía a dónde íbamos y no quería saberlo.
Trataba de calmar mi llanto pero no podía. Cada recuerdo de mi yo llorando desconsolada en mi antigu