Tan pronto Selene llegó, subió directo al último piso, le dirigió una mirada a la puerta de Emmett, pero sus ojos se abrieron de sorpresa cuando miró a Elizabeth salir de la oficina, su ropa estaba desacomodada y claramente pudo verla abotonarse la camisa, sus manos se deslizaron por su falda, la cual también acomodó.
Selene sonrió con ironía, y otra vez estaba volviendo a tener ese maldito sentimiento,¿era débil?, por supuesto que lo era, ¡como podía enamorase de un tonto mujeriego!, seguramen