—pero usted habla de posesión, yo no soy su propiedad
—me cuesta hacer esto...— susurra él
—se más específico señor Ferrero— Katerin no lo quiere mirar a los ojos, porque eso sería caer en sus encantos
—sentir esto— dice él y suspira
—creo que... No se, no entiendo lo que dice— se hace ella la loca
Zac la besa, pero es que es un beso, madre santa, un beso lento y con lengua, Katerin no lo puede evitar, Zac la envuelve de una manera en la que desea entregarse a él por completo, en la que desea