POV de NINA
Mateo ya se había quedado dormido en el sofá lateral, con la gorra de kasti caída sobre la alfombra y el dibujo de las naranjas de Sevilla fuertemente apretado entre sus dedos pequeños. Lo miré un segundo, sintiendo el peso de mi propia incapacidad para devolverle la paz que su infancia merecía.
—Carlos me ha enviado la última adenda del contrato de la Rue de la Paix, Nina. Necesitas revisar esto antes de que los franceses abran la puerta de la limusina —la voz de Jose llegó desde e