Ciara sabía que su hijo tenía razón con sus palabras, incluso sin mostrar ninguna expresión facial; sabía que estaba herido con la forma en que relataba su frase, si no, decepcionado. Apenas tenía tiempo desde las últimas semanas, siempre ocupada con el trabajo y las reuniones.
Ella se había prometido, innumerables veces, sacar tiempo de su apretada agenda para él, pero se equivocaba, el trabajo no dejaba de agobiarla y parecía volverse más complejo que el anterior.
Ciara se acercó a su hijo